Un pequeño enigma

Poética prosa bucólica y otras palabras de difícil comprensión/ ¿Qué soy?

Presión y aciaga divergencia dentitiva,

Al son de distrópica afonía carnal.

Profunda introspección con exodus fétido

Acompañado de música descompensada en concesión definitiva.

Rebuscamos en  apocalíptica tecnología

Caramelos de unión tonal.

Es momento de respuesta a deliberaciones pospuestas.

Tapiz de origen egipcio,

En simbiótica fricción con el fin del túnel humano.

Fuerza y coraje en el alzamiento, dejemos que al agua fluya.

Fin (marchamos en busca de higiene propia de cultura superior).

UNO MÁS Y LO DEJO – Antología de 50 relatos cortos

Aprovechando el Día del Libro, ayer se publicó la propuesta narrativa “UNO MÁS Y LO DEJO”, una antología donde se recogen los mejores relatos cortos que ha dado la comunidad literaria Libro de a Bordo.

Citando  la muy buena introducción de Irene Cisneros: “Esta no es una antología temática. Al  menos,no en un sentido estricto. Gran parte de  su encanto reside, pricsamente, en no saber con qué vas a encontrarte al empezar cada lectura: de un Big Bang gastronómico a un complot vírico; una tierra extraña donde nevadas se suceden en bucle frente al mundo  que recrea un niño en los ramajes de un árbol. Un futuro distópico cuyo  protagonista lucha contra sus propios genes para seguir  viviendo. El final del viaje, el otoño del rey Arturo”.

En estas pocas líneas ya se nos presentan algunos de los relatos que conforman esa fantástica antología, una pequeña dosis  de entretenimiento y buena literatura, pensada para esos momentos de espera.

Tal como se describe el libro en Amazon: “[…]cincuenta pequeñas historias con las que despachar esas incómodas pausas que se te pasan revisando el correo, mirando twitter o empezando a leer artículos que siempre dejas a medias. Ya puedes dejar de leer descripciones de libros que no vas a comprar: si has llegado hasta aquí, esto es justo lo que estabas buscando.”

Para adquirir el libro on-line: http://www.amazon.es/UNO-M%C3%81S-LO-DEJO-RELATOS-ebook/dp/B00WJ1FJO0/ref=zg_bs_1349671031_5

Las Piedras – Guillem Santacruz Gómez

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Las piedras, de Guillem Santacruz, es un primer paso hacia una nueva poesía. Parte de un sentimiento universal pero individualizado: el desamor, la incomprensión, un cementerio de piedras que constituyen el lecho de un río de consciencias. Las primeras piedras, en Mujer(es), hasta las últimas en Construcción y posterior destrucción de una pirámide, constituyen el sendero circular que nos llevará hasta la segunda parte. En este primer sendero se nos introducen, usando un verso que no busca la rima y muy narrativo, rozando la prosa, los conceptos sobre los que girará la segunda parte y que se nos muestran remarcados, individualizados por las mayúsculas: UNIVERSO, PLANETA, ESTRELLA, NOSOTROS.

Otros conceptos irán apareciendo, como el de la libertad, aunque más subrepticiamente, en una confesión que nos hace el autor: en el amor no hay libertad, cada piedra del caminio (cada amor perdido) es una cadena a la libertad, porque, ¿acaso no cabe nuestra libertad en la sonrisa del amado? Estas reflexiones van a ir llenando la primera parte, donde se nos muestra la mujer como un reto, un elemento ajeno y desgarrador para el autor, una necesidad insondable pero raramente saciada. Así nos encontramos con “Para ser del todo antes he de ser destruido”, donde la mujer quema y tatua su dolor en el cuerpo del artista (universo, planeta, estrella, nosotros), o “Piedras, piedras y más piedras”, donde entre referencias a Bolaño se nos habla de un tajo sangrante en las manos causado por una piedra.

Y siguiendo esa estela llegamos a Poema sin demasiada importancia, poema largo, de versos narrativos, que hace un recorrido por los diferentes símbolos mencionados con anterioridad, siendo también un punto de inflexión, una completa autocrítica (detestado porque solo sé hablar de piedras y otra vez de ti) y una fusión completa, más allá de las metáforas, con la realidad. Además, sirve de perfecto resumen y prefacio a Pirámide, que dará por muerto al artista y nos llevará a la segunda parte, la investigación sobre las piedras, la reflexión metaliteraria sobre la propia obra.

Entramos en la segunda parte con una aclaración, una costumbre que recuerda a Parra y sus advertencias. El artista ha muerto, el vínculo con la realidad es patente, palpable, no se escatima en relaciones directas, incluso se proponen nombres. También se nos presenta la acción, una accioón directa y definida, no como en la primera parte donde el sendero discurre en circunferencias alrededor de un motivo común. Aquí tenemos a un detective, que entre poemas, testimonios y detalles deberá entender qué sucedió al poeta muerto entre el magma que arrasó la pirámide formada por las piedras del río. Irá a la zaga de los símbolos ya explicados con antelación, las mayúsculas que rodean al artista, el tatuaje a fuego de esas palabras, la distribución de las piedras, el tesitmonio del comisario y el astrólogo, la enfermedad del archipiélago. Todo gana cuerpo y enteros, siempre hablamos de la misma C., de lugares reales, de hechos que se nos antojan terriblemente palpables. Es, por lo tanto, una apuesta clara y arriesgada, un intento de poetizar una investigación policial, una dinamización de la poesía, quizás una renovación hacia un género híbrido entre poesía y prosa. Los diálogos entre testimonio y detective discurren en una normalidad poco poética, aunque abundan los símbolos y las metáforas, y las imágenes poderosas, que acaban culminando con la resolución del caso, que dejaremos al lector intrépido.

Así, Las piedras  es un poemario, pero que explica una historia para el que quiera rebuscar entre los símbolos, que usa recursos poéticos, pero también prosaicos, incluso su organización argumental y temporal se asemeja al de una novela corta. Tal vez sea la primera piedra para construir un nuevo concepto de poesía.